miércoles, 6 de diciembre de 2017

Catástrofe y Filosofías del Presente: XI Coloquio Macrofilosófico UB




El nihilismo, el pesimismo, el desencanto, la depresión y el miedo dominan la mayoría de las ontologías del presente. El futuro inmediato parece aún más inquietante. La utopía parece haber muerto y ya solo podemos pensar la Realidad como distopía o catástrofe. ¿Es así?
 
 
¿Aún podemos pensar en términos de utopía y de vida ilusionada? ¿Hay un afuera de la turboglobalización neoliberal? Imposibles las filosofías de la historia y muerta la postmodernidad, ¿podemos desarrollar profundas y realistas filosofías del presente? Es posible al menos replantearnos las cuatro grandes preguntas de Kant: ¿Qué podemos conocer del presente? ¿Qué hay hacer ahora mismo? ¿Qué Podemos esperar de nuestra corta vida? ¿Qué es lo humano en el entorno turboglobalizado neoliberal?

Esta es la temática del XI COLOQUIO MACROFILOSÓFICO sobre “¿Catástrofe y distopía? Filosofías del presente en la turboglobalización neoliberal” que organizanGIRCHE (Grup de Recerca Internacional ‘Cultura, Història i Estat’) y OPEN-Phi (Open Network for Macrophilosophical and Postdisciplinary Researches). 

La primera sesión se realizará el Dia 15 de diciembre de 18 a 21 horas en el Seminari de Filosofia de la Facultat de Filosofia de la Universitat de Barcelona (C/ Montalegre 6, 4º).

Con presentación y moderación de Gonçal Mayos, los títulos y orden de las ponencias son:

Paula Arizmendi (U. Iberoamericana, México) “Catástrofes del dolor: la epidemia opioide de EUA?”

Ignacio Aguirre (Instituto Arcos, Chile), "Fragmentos para consumar la catástrofe".

Felipe Oyarzún (UB e Instituto Arcos, Chile) "Tecnología e imaginación delegada: pensar las nuevas humanidades". 

Borja Muntadas (UB, La Salle) “Memoria sin pasado. La clausura del mundo en la Era Global” 


Ya en el próximo año 2018, haremos las siguientes sessiones del Coloquio. Próximamente publicaremos los ponentes y demás informaciones.

*Texto integro extraído  del blog Macrofilosofía de Gonçal Mayos:XI Coloquio Macrofilosófico

 

sábado, 25 de noviembre de 2017

Demos vs Etnos: las configuraciones políticas territoriales


En nuestra actualidad más acuciante se encuentra el cómo se configura las comunidades políticas territoriales. Desde el punto de vista de la filosofía y sociología política podemos decir que existen dos variantes principales: la comunidad política territorial basada en el demos y la comunidad cultural, basada en el etnos o pueblo. La confrontación práctica entre demos y etnos puede estar definiendo parte de los conflictos políticos recientes.

Las comunidades políticas basadas en el demos suelen representar una variante moderna, universalista, abierta y de convivencia, mientras que las basadas en el etnos representan una variante tradicional, identitaria, cultural, particularizada y cerrada. 

Hay, por tanto, diversos modos de entender la nación: en un extremo está la nación como etnos (agrupación de personas unidas por la raza, pertenencia a un pueblo, identidad, lengua o por la nacionalidad), como singularidad natural y, en su forma más primaria, racial. 

En el otro, nación como demos (conjunto de personas que forman una unidad política), como conjunto de hombres que viven sujetos a las mismas leyes que se dan y a una ciudadanía que va más allá de que pertenezcan a un etnos determinado.

Las diferencias entre estas variantes de conformación política pueden resumirse en varios parámetros según el sociólogo Mariano Fernandez Enguita:


  • Por su base de adscripción: en el demos será el territorio y la residencia mientras que en el etnos es la familia o filiación. 
  • El derecho predominante: en el demos sería el ius soli y en etnos el ius sanguinis.
  • El tipo de autoridad: es restrictiva en el demos y prescriptiva en el etnos.
  • La institución socializadora: es la escuela en el demos y la familia en el etnos.
  • La forma desarrollada: en el demos sería el estado-nación cívico mientras que en el etnos sería el pueblo (un solo pueblo).

En su versión mas nacionalista radical, el etnos no conoce otros valores que los identitarios o  nacionales de su pueblo y pretende conseguirlos de forma excluyente, anteponiéndolos a cualquier otro tipo de consideraciones, amenazando la legalidad vigente, el pluralismo político y la convivencia cívica dentro de una comunidad política territorial. 

La variante étnica en su versión nacionalista radical puede llegar al autoengaño y falta de autocrítica como forma de mantenimiento de su relato. Es lo que el filósofo Manuel Cruz ha denominado como credulidad culpable: en lo que define al fanatismo no es el completo abandono de la razón, sino un uso perverso y torcido de la misma. 

En la práctica se ha caracterizado por una población crédula y narcisista, que recibe complacida y acepta sin crítica mensajes de falsedad evidente (fake news), normalmente contra el demos o contrario, sin revisar sus  posiciones. En una aparente decidida voluntad de autoengaño, que refuerce un estado mental o relato, donde lo importante no son los hechos, sino la ficción que mantenga cohesionado  al etnos y confrontado con el demos

El pertenecer a un etnos  determinado o, para Manuel Cruz, autoproclamarse "buena gente", no garantiza sin la menor duda la verdad y el acierto de la propia posición. Ni da el derecho a monopolizar el agravio por bandera y denostar al contrario como única forma de estrategia propagandística política.

Aperturar vías de diálogo político que encaucen  esta confrontación entre demos y etnos, así como un ejercicio de la razón adecuada a la verdad de los hechos, es responsabilidad de todos como forma de solucionar conflictos políticos.






domingo, 22 de octubre de 2017

Morfología del Populismo: los nuevos estados de excepción


El populismo ha aparecido en los últimos años con un nuevo rostro en la política de las sociedades incluso más desarrolladas y han conseguido desestabilizarlas en medio de períodos que pueden ser considerados como verdaderos estados de excepción al normal desarrollo democrático occidental. 

¿Cuáles son las características de este nuevo populismo?. Podríamos enumerar, a modo simplemente descriptivo y no cerrado, las siguientes diez propiedades de la morfología del populismo:

1) Reducción de los problemas complejos a soluciones simples: la épica paradisíaca de un futuro siempre mejor.

2) La polarización sin matices entre dos realidades antagónicas imposible después de gestionar: la dialéctica de la élite vs pueblo; amigo vs enemigo o los independentistas vs unionistas.

3) Falsa ausencia de costes sociales, personales o económicos al voltear el sistema político vigente. 

4) El pueblo siempre tiene razón, la élite es corrupta. Se extirpa a los otros, al enemigo a batir, su capacidad ética. La ética, la moral  y la razón sólo pueden estar de parte del pueblo, de los nuestros.

5) La aplicación de la lógica del todo por la parte: interpreta la idea de soberanía popular como la voluntad general que prevalece sobre el resto, incluso sobre la legalidad democráticamente establecida. Están fundamentadas en las teorías del desbordamiento por la multitud de las instituciones y la conquista de la hegemonía política y cultural.

6) El populismo se nutre de las emociones, del resentimiento y del miedo, y apela al pueblo como víctima, no como sujeto. En las sociedades desarrolladas podrían intervenir otros factores como la crisis económica, el deseo de supremacía  nacional de una parte de la población y la voluntad de conservar el poder, el vacío existencial o la necesidad de protagonizar una épica de bajo coste por las redes sociales.

7) La utilización de una "masa de acoso" popular en la calle o las redes contra el disidente.

8) Desemboca en un estado de excepción con la abolición provisional de la distinción entre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial mediante la abstracción de un mandato popular que pasa por encima de cualquier legalidad, principio de jerarquía normativa del derecho o estructura política vigente.

9) Sustitución de la democracia representativa propia de sociedades avanzadas complejas con sus contrapoderes, pactos y equilibrios por una plebiscitaria simplificando la política en bandos, buscando la confrontación permanente, muchas veces con vocación totalitaria.

10)  El populismo se completa siempre con la aparición de un autócrata que se arroga un mandato popular para acabar con los procedimientos legales y estructuras políticas establecidos en las democracias liberales occidentales.

Las soluciones para gestionar este tipo de nueva política populistas son complejas y difíciles pero si por algo deben pasar es sin duda es por un diálogo racional que intente salir de ese marco mental reduccionista y por lo que la tradición democrática anglosajona denomina "rule of law" . No olvidemos que como decía Tzvetan Todorov: "Todo paraíso impuesto engendra infiernos".





jueves, 12 de octubre de 2017

Homo obsoletus: los nuevos cazadores de oportunidades


Nos enfrentamos a un mundo complejo y acelerado, sufriendo cambios desestructurantes y la vorágine de la destrucción creativa de un capitalismo postfordista, dirsuptivo, cognitivo y turboglobalizado y  donde tenemos la sensación de vivir en un laberinto en el cual salvaguardar lo humano ante tanto cambio es casi una tarea imposible y parecemos condenados a caer en  la obsolescencia en vida. ¿Estamos evolucionando a hacía una nueva especie de Homo Obsoletus ?

El profesor de filosofía Gonçal Mayos en su libro "Homo obsoletus: Precariedad y desempoderamiento en la turboglobalibzación" propone tres grandes metáforas que reflejan las actitudes básicas ante el mundo:

  • La premoderna se asemejaría al guardabosques: era una especie que vivía en y de la naturaleza pero obedeciéndola como algo superior por su valor intrínseco o por ser obra divina. Estas sociedades aunque pueden depredar el entorno, se consideran defensoras del orden natural y no se incluyen entre los agresores del entorno. Es la imagen de un guardabosque como agente protector y donde se considera una patología o pecado quiere ir en contra del designio de los dioses y del orden cósmico. Era lo que los griegos clásicos llamaban hybris.
  • La moderna del jardinero: este tipo de sociedades creen que es necesario dominar y mejorar el orden natural en la persecución de un progreso infinito inspirado en una utopía. El jardinero (como los tecnólogos o los ingenieros) parte de planificaciones, diseños y objetivos propios para interactuar con la naturaleza, forzándola y dominándola, pero también estudiándola y aplicando las leyes que descubre en ella. Perciben estar en un laberinto que bloquea sus ansias de libertad y su capacidad de configurar nuevos órdenes en función de sus nuevos diseños. Se ven obligados a transformarse en su mismo éxito a modo de turbohumanos que tras explotar, colonizar o tecnificar su entorno están llegando a un nuevo laberinto del desierto.
  • La actitud postmoderna y cognitivo-turboglobalizada del cazador:hemos llegado a la era de los emprendedores, del cognitariado y precariado como cazadores de oportunidades. Se prescinde de las grandes utopías, ideologías y proyectos a largo plazo para limitarse a ir sobreviviendo, cobrarse las presas más valiosas y poder alargar así su precario proyecto personal. Los acelerados cambios sociales presionan para que se comporten como si todas las cosas estuvieran para ser transformadas en oportunidades laborales, de negocio y rentables Startups. Estos emprendedores, cognitariado y precariado que compiten entre sí a la caza de oportunidades efímeras, con el riesgo de quedarse obsoletos, y por tanto excluidos, tienen que asumir que su destino es el laberinto del desierto a modo de Mad Max. Ya no queda ningún lugar libre, fijo, propio o sólido y esto genera cansancio y angustia. Habitamos un mundo infinito, sin límites ni condiciones, siempre en tránsito y mutación perpetua donde todos lo sólido se desvanece en el aire.
El profesor Mayos concluye con la paradoja que nunca el poder colectivo humano ha sido tan grande sobre las especies y la naturaleza en general, pero sin embargo hoy la vivencia humana predominante es la precariedad existencial y económica y el angustiante desempoderamiento personal. ¿Está perdida la humanidad actual? La respuesta está quizás en la misma humanidad que pueda sostenerse a  sí misma redistribuyendo riqueza, sabiduría y justicia deviniendo de nuevo, como apuntaba Nietzsche, niños como la mejor posibilidad de un nuevo y radical comienzo.




domingo, 3 de septiembre de 2017

La sociedad del miedo: la nueva subjetividad moderna.


A raíz de la última crisis, los temores casi infinitos han penetrado sigilosamente en las clases medias europeas. En nuestros días la inseguridad se ha transformado ya en terror, en miedo. Hay gente que teme perder su empleo en un entorno donde las empresas pueden decidir cerrar o trasladarse a otro lugar de un día para otro; hay otra gente que tiene miedo a perder sus ahorros en operaciones financieras cuya confianza han depositado en sus bancos; tenemos miedo a la violencia, al terrorismo; a las consecuencias del cambio climático; miedo a la marginación social; miedo a quedarse solo o a caer una vez alcanzada la meta; miedo al otro...

Como expone el catedrático de Macrosociología Heinz Bude en su obra "La sociedad del miedo", la idea de una promesa de bienestar en las sociedades europeas que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XX, ha sido reemplazada por el miedo. El problema es que para mucha gente ya no hay una promesa en la que creer. Nos encontramos sin duda en una sociedad que exige cada vez mas al individuo. Cada persona está sola y es responsable de sí misma. El miedo es síntoma de una situación social de incertidumbre.

El miedo se extiende a casi todo: ya no es solo el miedo a fracasar en el trabajo, sino también el de fallar como padre o elegir la pareja equivocada. Se supone que ahora hay que tener inteligencia emocional y saber aceptar las contrariedades. No es suficiente con una buena educación o unos buenos ingresos para tener estatus social, porque en cualquier momento puedes caer. Esto genera mucha ansiedad. Sin referencias claras, tienes que vivir tu vida por ti mismo y elegir, ¿en función de qué?. No hay nada sólido, y esto genera sentimientos de vacuidad.

Según Bude, esto provoca mucha amargura y resentimiento en las clases medias. Hay mucha gente que piensa que se merece más y que su experiencia no importa a nadie. La gente se pregunta: ¿Qué he hecho mal? Me he esforzado, hice lo que suponía que se debía hacer y, sin embargo, me siento desplazado. La clase media mayoritaria ve peligrar su futuro y el individuo se siente arrojado a un mundo en el que ya no se siente resguardado ni representado.

Tener miedo a fracasar es la nueva subjetividad moderna. Para Bude, es vivir estando atrapados en la perfección (lost in perfection). La idea es la de uno mismo con relación a los otros, donde los otros son tu infierno. Vivir rodeado de gente que observa como vives tu vida (ayudados ahora por las redes sociales) según los parámetros de una meritocracia ampliada a todos los aspectos  de la vida (laborales, personales, trascendentales...), con exigencias de éxito mucho mayores y, sabiendo que hay muchos atrás que están esperando a que te equivoques. Aunque consigas tu objetivo, el miedo no te abandona.

La alternativa es optar por la idea de la ironía, no se trata de evitar o agitar el miedo, pero sí de civilizarlo: de reírnos de ello, de encontrar fórmulas y rituales, maneras de comunicarlo y normalizarlo, creando cierta solidaridad comunitaria; ya que desde nuestros clásicos sabemos que "quién vive temeroso, nunca será libre".


miércoles, 31 de mayo de 2017

El futuro del trabajo y el Homo Obsoletus en Programa TV Esplugues




Link con mi colaboración en el programa TV  "Des dels ulls d'un Coach" de Jordi Planes en ETV de Esplugues conjuntamente con el profesor de Filosofía de la UB Gonçal Mayos con la discusión sobre el futuro del trabajo y la obsolescencia humana en la nueva sociedad digital (Homo obsoletus).










Link30 maig 2017 Gonçal Mayos i Alfons Barcena: Gonçal Mayos, Professor filosofia UB i Alfons Barcena, Doctor en filosofia-economista






domingo, 21 de mayo de 2017

La curiosidad intelectual como terapia: libido sciendi



Ampliar los marcos conceptuales y movilizar el deseo de comprensión puede resultar terapéutico. Cómo nos expone el pensador Salvador Pániker la autoterapia cognitiva que no absolutiza ningún concepto puede despejar el campo de la conciencia.

Dada la cantidad de ideas que circulan ¿es conveniente dejarse poseer por una sola? Pániker nos recomienda que es mejor ensayar varias en lo que los hindúes llaman "posición de testigo", saliéndose fuera del problema y ampliando el campo de conciencia, disminuyendo así la angostura (angst)  y obteniendo de este modo una panorámica más amplia.  

Pániker continúa exponiendo  que se presta atención plena a todo lo que se presenta, fuera y dentro de uno, sin juzgarlo, sin aprobarlo ni desaprobarlo, simplemente observándolo, cobrando conciencia del carácter efímero de todo lo que fluye por la mente, lo cual remite a la vacuidad del ego, incluso a su irrealidad.

La curiosidad intelectual es terapéutica ampliando el marco conceptual cuando nos inscribimos y bloqueamos en ideas obsesivas. Es esa pasión por el saber en lo que se ha denominado como "libido sciendi" o sed de saber y con ello la perspectiva de revolucionar el conocimiento humano y quizás cambiar el mundo. 

Como concluye el científico Steven Weinberg: la idea de la curiosidad intelectual que empuja a tratar de entender el mundo es una de las pocas cosas que elevan la vida humana por encima del nivel de la farsa... "Libido Sciendi".




miércoles, 10 de mayo de 2017

El sentido en una sociedad sin trabajo: la Nueva Normalidad


¿Qué pasará si el individuo pierde su sentido económico? ¿Cuál será el sentido de la vida en una sociedad sin trabajo? La Nueva Normalidad en la que parece que nos adentramos puede provocar que una gran parte de población sea considerada, como expuso Zygmunt Bauman, como "Vidas superfluas": no necesarias para el desarrollo productivo de los países. Una población que no tendría el trabajo como elemento central de su configuración identitaria y de posicionamiento social y que se vería expulsada o arrinconada del bienestar social.

La Nueva Normalidad, de la que comenzamos a percibir sus características, se puede describir por:
  • un bajo crecimiento, 
  • una desigualdad creciente, 
  • la disfunción política, 
  • y las tensiones sociales populistas. 
Las tres figuras arquetípicas de la modernidad han explosionado en nuestra reciente evolución económica y social:
  1. La clase media que asumía el protagonismo de la historia se ve cada vez más reducida y precarizada.
  2. El ciudadano como poseedor de derechos inalienables se está viendo superado por una ciudadanía de tipo económico donde solamente la población con capacidad económica  es incluida en los estados, dejando al resto de población a la deriva en mares turbulentos.
  3. El sujeto autónomo que elige su manera de ser feliz se ve manipulado por demandas neoliberales  de autoexplotación que nos llevan a una sociedad del cansancio.
Ante esta Nueva Normalidad que rompe con el contrato social, las personas tendrán que buscar un nuevo sentido a su vivencia individual y en sociedad en  el cual la profesión o su trabajo no sea el elemento central de su identidad como hemos expuesto. El principal problema en el futuro, que ya se observa, es la desigualdad en el reparto del crecimiento económico que puede darse en las próximas décadas por las innovaciones tecnológicas. 

La mayor divergencia en el rendimiento económico de los países y ciudadanos va a amenazar la estabilidad de los países y los mercados por la amenaza del populismo, de ahí que se este generalizando el debate sobre la posibilidad de una renta básica universal que garantice la supervivencia vital y cierta paz social. ¿A qué se dedicara esta población superflua para el sistema productivo? Las respuestas no son fáciles de dar, porque van desde una explosión de creatividad de individuos que podrán dedicarse a lo que realmente les apasiona hasta a población alienada en adicciones a fantasías y realidades virtuales como los videojuegos. 

Los retos para el pensamiento social comienzan a ser ingentes: la aparición de una  posible clase superflua requiere de una reconsideración de las estructuras económicas y sociales macro, porque sino parece que la cacareada postverdad y la alienación en ficciones escapistas se van a imponer sobre la verdad y una deseable realidad de progreso personal y social compartida. 





miércoles, 22 de marzo de 2017

La era digital: Psicología de una nueva realidad


La entrada en la  era digital está provocando una serie de cambios en nuestras conductas, formas de relacionarnos y actitudes que están conformando como objeto de análisis una nueva psicología de la era digital. ¿Cuáles son las motivaciones de los nuevos grupos sociales? ¿Cómo se organizan y relacionan? ¿Cuáles son los nuevos lazos sociales?

Para tratar de dar respuesta a estos interrogantes, el psicólogo clínico José Ramón Ubieto segmenta está nueva psicología de la era digital en cuatro claves:


  1. Atrapar la realidad huidiza: el entorno físico del mundo real y virtual se funden en la tecnología de la realidad aumentada como el juego Pokemon Go. Para luchar contra la denominada actitud del hastío indiferente (blasé) de los urbanitas modernos, mediante la tecnología de la realidad aumentada se introduce la sorpresa como elemento que suscite curiosidad y anime al deseo de ver algo nuevo a modo de nueva adicción. Además se promueve la competitividad entre usuarios para intentar satisfacer dos deseos: el de alcanzar la excelencia siendo el mejor, y el de formar parte de una comunidad de usuarios. La realidad aumentada aparece como una ficción para combatir el aburrimiento y la insoportable pesadez  del ser de la postmodernidad, obligado a obtener nuevas experiencias que le produzcan nuevas satisfacciones y goces.
  2. Una nueva topología: la realidad estallada: el despertar de lo real nos pasa de una realidad aumentada a una estallada donde la realidad parece estallar en rabia, indignación u odio. La dura realidad de la crisis con su precariedad, corruptelas y burbujas ha generado olas de indignación. Primero surge el grito de indignación y la rabia. A este grito le sigue la identificación de un culpable en el exterior (casta) al que se hace responsable del estado de las cosas. Cuando la realidad que sostenía a los sujetos estalla, el propio sistema los deja caer como consumibles y obsoletos. Estos comparten su vacío y pérdida tomando la calle o con lazos virtuales, pero con ausencia de líder o ideales comunes. La indignación es  sin duda un leivmotiv de las redes sociales.
  3. El odio como lazo social: los sujetos, sobretodo los jóvenes, sienten haber perdido su comunidad de origen. Sin referentes paternos y muchas veces excluidos por su sociedades alimentan el odio como forma compartida de crear fraternidades sociales. Ese odio compartido, en el cual las tecnologías digitales tienen un papel crucial, crea nuevas comunidades fraternales, globales, sin fronteras ni exclusiones
  4. La satisfacción como forma de identidad: ya no construimos nuestra identidad a partir de ideales religiosos, culturales o políticos. No nos presentamos como católicos, comunistas o melómanos sino que nos apoyamos más en rasgos como el modo de satisfacción: lo que gozamos es lo que ahora configura grupos de identidad. Las marcas y los objetos de consumo identifican a los sujetos incluyéndolos en comunidades de goce globales (hipsters, hiperactivos, freakis de los videojuegos...). Los sujetos desorientados encuentran sus referencias en el goce como el amo mismo que hace que pasear por cualquier ciudad del mundo sea ver las mismas propuestas para comer, vestirse o divertirse. El goce es el cemento que asegura el lazo social.
La era analógica y patriarcal es ya historia. Constatamos que las nuevas realidades digitales afectan a cómo nos relacionamos y organizamos. Están surgiendo nuevos estilos de vida que crean topologías, reales y virtuales, por las que debemos saber orientarnos para evitar que una realidad estallada nos inunde de exclusión, precariedad e indignación.



domingo, 22 de enero de 2017

Capitalismo imbécil: la nueva amenaza antisistema



Asistimos con gran estupefacción al último giro del desarrollo del capitalismo en una variante que podríamos catalogar como Capitalismo imbécil, donde se eligen a individuos como dirigentes de países cuya categoría moral dista mucho de lo que consideraríamos como la de dirigentes ejemplares para gestionar la cosa pública.

El pensador Aaron James describe esta nueva categoría de dirigentes como imbéciles o "asshole": definidos como individuos que están impulsados por la firme convicción de ser especiales y no estar sujetos a las normas de conductas comunes a todos los demás. Actúan inmunes a cualquier opinión pues están convencidos de no tener necesidad de responder a preguntas relativas a las ventajas que se otorga a sí mismo. Tienen lo que Rousseau denominaría el "amor propio inflamado" y se creen el propio "bullshit" que proclama sobre sí mismo convirtiéndose en paladines del nuevo Capitalismo imbécil.

El sistema capitalista es inestable y puede estar abocado a la decadencia dado que estos individuos en lugar de comportarse según los valores propios del capitalismo de Adam Smith, que postula la libertad pero también la cooperación y la prosperidad general, crean incentivos para actuar como imbéciles sin preocuparse del efecto de sus acciones sobre los demás. Demasiada gente influyente carece de empatía y, sin conciencia del otro, se diluye su responsabilidad en lo que ocurre, envueltos en un egoísmo sin moderar, condenando a miles de personas a la miseria material y la precariedad laboral.

Desde el punto de vista de la defensa de la democracia una de las grandes cuestiones de preocupación que surgen actualmente es que hasta ahora se pensaba que no había una alternativa viable a la misma dada la  fallida experiencia histórica del radicalismo comunista. Pero esto ahora desafortunadamente ha cambiado: la democracia se ve realmente amenazada actualmente  dado que quienes desprecian el sistema establecido es la extrema derecha o "alt right", los cuales están accediendo a grandes cotas de poder y popularidad. Su vía para el progreso se configura como una lucha de imbéciles de la que saldrá victorioso el más cínico.

Ante la llegada de este nuevo Capitalismo imbécil se ha de estar vigilante y afirmar que aún tenemos alternativa: queda en nosotros combatirlo con los valores propios del capitalismo clásico (libertad, cooperación, prosperidad general) dentro del marco democrático (libertad, igualdad, fraternidad) que tanto ha costado construir.