martes, 1 de enero de 2013

¿Qué es la deuda?: de lo moral a lo social


¿Debemos pagar nuestras deudas? ¿La deuda es un compromiso moral?¿Qué evolución histórica ha tenido el concepto de deuda? En unos momentos como los actuales en los que dividimos el mundo entre deudores y acreedores, entre estados del centro y de la periferia o entre Norte trabajador y Sur perezoso, puede parecernos que vivimos una situación novedosa, pero en el fondo quizás si lo analizamos detenidamente, no hacemos más que repetir otro ciclo de la historia financiera que tiende a equilibrarse por los extremos.

El antropólogo económico americano  David Graeber  y profesor de la London School of Economics en su obra En deuda expone magistralmente que desde el principio de las sociedades más antiguas (Mesopotamia en el año 3.200 a.c) el crédito y la deuda llegan miles de años antes que la acuñación de moneda o los mercados de trueque. La división de clase fundamental de la historia humana ha sido entre deudores y acreedores. En su última instancia las sociedades de la antigüedad como la Egipcia: caracterizada por un Estado fuerte centralizado con una administración que extrae impuestos de la población pero donde no hay préstamos con interés o la Mesopotámica: en la cual no había un Estado regular y aparece entonces el dinero como unidad de cuenta para la asignación de recursos y la usura con préstamos con interés, se funden ya que la población debe endeudarse o bien para pagar sus impuestos, o los intereses y la deuda institucionalizada.

Hay que remarcar, que por el contrario, para el padre de la economía moderna Adam Smith, la propiedad, el dinero y los mercados son anteriores a las instituciones políticas y a la base de la sociedad humana. Primero es el trueque, luego el dinero y después aparece el crédito y como todo esto está en la base de la naturaleza humana, las instituciones políticas y el Estado deben garantizar el crédito y la deuda de forma punitiva si es necesario. Pero esto parece ser sólo un mito fundador de la economía sin mucha base histórica real dándole un interesado soporte moral dentro de la naturaleza humana.

En sánscrito, hebreo y arameo, "deuda", "culpa" y "pecado" son la misma palabra (en el alemán moderno también...). Gran parte del lenguaje de los grandes movimientos religiosos (concienciación, redención, contabilidad kármica,...) están tomados de las finanzas antiguas.Pero quizás los profetas y maestros religiosos tuvieran que comenzar por este tipo de lenguaje porque no había otro disponible y seguramente con una intención completamente diferente: como una manera de decir que las deudas no son sagradas y que el perdón de la deuda, la capacidad de anular la deuda o de tomar conciencia que las deudas no son reales, son los actos verdaderamente sagrados. Este perdón de las deudas era lo que ocurría en los años de jubileo medievales.

Si somos radicales, y vamos a la raíz de los conceptos, la deuda es tiempo que debemos a los demás. Una forma de esclavitud protegida por el Estado.Un tiempo futuro personal que debemos utilizar para pagar a nuestros acreedores. Asociamos casi de forma inconsicente deuda a tragedia moral, porque nos repiten que la deuda esta causada por los excesos (el vivir por encima de nuestras posibilidades) y es un pecado que debe redimirse. Se concibe la vida social como un abuso  que debemos purgar con ascética abnegación. Pero resulta sorprendente por el contrario que la escolástica tomista cristiana fuera contraria al cobro de interés en la deuda por ser esta "cobro de tiempo" y este ser propiedad de Dios y no de los hombres.

Como expone el ensayista Antonio Baños en su obra Posteconomía estamos quizás volviendo a un nuevo feudalismo donde aperece una nueva sociedad "deudal": una sociedad señorial donde no se requieren consumidores, sino deudores, y estos, cuanto menos movilidad jurídica y social tengan mucho mejor. Debemos actuar profesionalmente como individuos dentro de nuestro eslabón social con eficacia, consumiendo vía endeudamiento y eliminando toda libertad de acción. Con el servicio de la deuda (término financiero que significa el pago anual de deuda) servimos a los nuevos señores feudales que son nuestros acreedores (ya sean bancos, Estados, fondos de inversión...). La publicidad no trabaja para la libertad de elección sino para generar la necesidad de adhesión fabricando fanáticos por las marcas restando así autonomía a los individuos.

¿Se acabarán pagando entonces todas las deudas? Graeber nos dice que si tomamos una perspectiva histórica en la antigüedad mesopotánica,  los gobernantes se dieron cuenta de que racionalmente la única manera de prevenir la ruptura social completa, era el "borrón y cuenta nueva", cancelaban toda la deuda y comenzaban de nuevo. La primera palabra que significa "libertad" es la sumeria amargi que quiere decir libre de deudas y por extensión, libertad. La historia euroasiática oscila entre periodos dominados por el dinero crediticio virtual y los periodos dominados por la moneda material. En los periodos donde dominaba el dinero virtual (como el nuestro) ha habido protección social para los endeudados.

Una vez que se reconoce que el dinero es una construcción social, un crédito (tiempo) se debe  proteger lo social y evitar que los pobres caigan en la servidumbre por deudas y se vuelvan esclavos de los ricos de ahí el borrón y cuenta nueva mesopotámico, los jubileos bíblicos y las leyes medievales contra la usura en el Islam y la Cristiandad. Aunque en la actualidad lo que se ha hecho es, en lugar de crear instituciones para proteger a los endeudados, se han creado por el contrario enormes instituciones como el FMI o las agencias de rating para proteger a los acreedores, en algún momento tendrá que haber un reconocimiento de que en una fase de dinero virtual hay que poner en marcha salvaguardas para los endeudados. ¿Debemos pagar nuestras deudas? La historia esperanzadoramente nos enseña que cuando se camina endeudado por el filo del desastre lo social se impone a lo económico.


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